Soñé que las arañas venían a sacarme los ojos, que los gusanos eran sus cómplices y la hacían de muñequeras sujetándose fuertemente de los barrotes de la cama como esperando a que me doliera o que no me moviera.
Sí, Soñé que mi cama era un montón de arena y entre tanta arena escorpiones con puntillas venenosas tan afiladas como agujas que se clavan en mi piel. Recuerdo claramente que soñé con mi príncipe un que era pez de una sola aleta, con su espada de sardina y un sombrero de algas, estaba fuera del agua tratando de respirar por las agallas.
Soñé que mi madre me miraba desde arriba con un pañuelo blanco en su mano que le secaba las lagrimas en forma de caramelo y al gritarle que su sede que se vuele camarero, soñé que mi padre era un corsario, con su traje aguamarina y este portaba una silla de montar y encima de esta un caballo viejo, pobre de mi padre con cara de dromedario.
Sí tuve una pesadilla donde soñé un montón de tonterías.

